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Queso Feta

El queso feta, el abanderado de la sana dieta mediterránea

Características del queso feta

El queso feta significa literalmente en griego “queso blanco”. Este tradicional clásico griego se elabora con cuajada curada en salmuera, generalmente con leche de oveja.

Es un queso de textura blanda sin corteza, que se desmigaja fácilmente. Contiene pequeñas grietas y agujeros en su interior, muy características.

Su sabor salado y ligeramente picante y agrio.

El queso feta es, sin duda, el abanderado de la dieta mediterránea por numerosas razones, entre ellas, porque es mucho más bajo en calorías que otros muchos quesos.

¿Quieres saberlo todo sobre el rey de las ensaladas griegas?

Los orígenes del feta los encontramos en la Antigüedad Clásica

¿Sabías que el ser humano empezó a comer queso antes que a escribir? Las antiguas civilizaciones como la griega empezaron a comerlo en época de escasez, ya que aguantaba en buen estado mucho más tiempo que la leche.

El origen del queso feta se remonta al Imperio Bizantino; aunque su nombre “feta” aparece por primera vez en el siglo XVIII, haciendo alusión a la manera de cortar el queso en forma de tubos para conservarlo en barriles.

Tradicionalmente, los campesinos eran los que elaboraban este queso, en la península de los Balcanes a base de leche de oveja, aunque en la actualidad se ha generalizado el añadir leche de cabra e incluso de vaca.

Un dato histórico curiosos es que incluso en la memorable obra La Odisea de Homero, aparece una descripción de la elaboración de este queso.

 

Denominación de Origen Queso Feta

Aunque la palabra feta nos transporta directamente a Grecia, la verdad es que históricamente, el queso feta se ha elaborado también en Bulgaria, Turquía, Dinamarca y Rumanía.

El uso del término “feta” está controlado por la Denominación de Origen Protegida desde 2005. Desde que se concedió la D.O, sólo se puede llamar “feta” al queso elaborado en Grecia continental y el departamento de Lesbos con leche de ovejas y cabras locales, criadas de forma tradicional y con una alimentación basará imperativamente en la flora presente en sus áreas de pasto.

Estas áreas son: Epiro, Macedonia, Isla de Lesbos, o Peloponeso.

Desde ese momento, para hacer referencia a los quesos similares al queso feta, se deben usar otros nombres como “queso salado” o “queso al estilo griego”.

 

Elaboración del queso feta

El queso feta se elabora a partir de leche de oveja y a veces de cabra (siempre el porcentaje de cabra debe ser menor del 30%).

Aunque tradicionalmente se elaboraba sin pasteurizar, actualmente la mayoría de ellos, se someten a un tratamiento térmico con este fin.

Los cultivos lácticos que se emplean en la siguiente fase son los Streptococcus lactis y Streptococcus cremoris.

A continuación, se añaden los cuajos de origen animal, y se procede al cuajado, troceado, reposado y desuerado.

El resultado es una cuajada que se moldea y prensa y que es madurada en salmuera. Es precisamente la salmuera la que le confiere su característico sabor salado, tan reconocible.

Propiedades del queso feta

Entre las características más apreciadas del queso feta se encuentra que es un queso totalmente natural, en cuya elaboración no se utilizan conservantes más que la salmuera en la que se cura.

Otro beneficio muy apreciado es que contiene probióticos, necesarios para combatir las infecciones y proteger al sistema inmunológico, además de ser un aliado perfecto para fortalecer el sistema digestivo.

Es rico en Antioxidantes y en vitaminas y minerales como la B12 riboflavina.

También es fuente de sodio, calcio, fósforo, vitamina B6, selenio, tiamina, vitamina B6, ácido fólico, ácido pantoténico. Niacina. Vitamina K, magnesio y hierro, con lo que ayuda a combatir anemias, fortalecer los huesos y prevenir enfermedades oculares.

Gracias a que contiene menos calorías que muchos otros tipos de queso y puede ser un agregado saludable para cualquier dieta, si se usa con moderación.

 

Sugerencias de presentación

El queso feta es un gran aliado en la cocina. Aunque estamos acostumbrados a consumirlo en ensaladas, en Grecia, el queso feta se utiliza en la mayoría de sus platos.

Se usa como ingrediente principal en pasteles y empanadillas (spanakopita de espinacas y tirópita de queso), pizzas y tartaletas, acompañando a verduras mediterráneas al grill…

Como aperitivo, se puede consumir aromatizado en aceite, o en preparaciones como los pimientos rellenos de queso feta, o las berenjenas aliñadas con aceite de oliva y migas de feta.

La lista de ensaladas con queso feta es casi interminable: con fresas y rúcula, con aguacate y anchoas, con tomates cherry y mézclum de lechugas, e incluso con cuscús y remolacha.

Desmenuzado sobre una pechuga de pollo, asada a la parrilla constituye una gran dosis de proteína.

Incluso la mezcla con frutas y frutos secos lo hacen ideal para incorporar a elaboraciones dulces. ¡Pruébalo con un toque de miel como postre!

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