Queso Raclette

El queso raclette proviene de Suiza, concretamente del cantón del Valais

Cuña de queso raclette

Características del queso raclette

Para todos los amantes del queso, y en especial de todos aquellos quesos que pueden fundirse, es imprescindible probar el queso raclette. Y es que este queso, junto con la fondue, es de los más conocidos y utilizados si queremos pasar una cena divertida con amigos.

Raclette quiere decir “rascado” y se utiliza para nombrar a todos aquellos quesos que se funden para preparar uno de los platos suizos más tradicionales.

Su elaboración se caracteriza por hacerla en forma de ruedas. Con una corteza beige y marrón, mientras que el interior es un poco más claro, tirando al amarillo y al marfil oscuro.

A la hora de madurar los quesos raclette, se necesitan entre tres y seis meses, para conseguir esas grandes piezas circulares que tienen alrededor de unos treinta centímetros de diámetro y un grosor de unos seis centímetros.

La leche de vaca cruda que se utiliza para elaborar el raclette, no puede estar más de dieciocho horas sin procesar desde que ha comenzado el ordeño.

Aunque originalmente el queso raclette se elaboraba exclusivamente con leche de vaca, ahora podemos encontrar raclette de cabra, de beaufort y fumé y también con toques de trufa.

Los quesos raclette tienen una textura muy suave, y que puede fundirse en la boca, aunque no se hayan calentado previamente. Su aroma nos trae notas de establo, de fruta y de vino, por lo que su sabor también tiene un punto ácido, precisamente de ese vino del que hablábamos.

Si quieres disfrutar de una deliciosa raclette, en Madrid puedes encontrarla en el Restaurante Poncelet Cheese Bar, en el que toda su carta gira en torno al mundo del queso.

 

Origen del queso raclette

El queso raclette es un queso de montaña que proviene del cantón de Valais, aunque hoy en día su producción se ha extendido a toda Suiza.

Aunque este queso lleva elaborándose desde hace siglos en esta zona, gracias a los textos encontrados en los monasterios de Obwalden y Nidwalden en los que se cuenta que ya en 1291 Guillermo Tell consumió queso “Bratchäs” (como se denominaba al raclette), fue en el año 1909 cuando se le puso el nombre de raclette a esta variedad de quesos gracias a un poeta suizo de la época.

Y es que ya se consumía este queso cuando los granjeros suizos lo preparaban en las reuniones familiares y lo dejaban derretir en las chimeneas, probablemente debido a las bajas temperaturas de la zona en la que vivían.

Si quisiéramos seguir el método tradicional a la hora de consumir la raclette, deberíamos cortar el queso por la mitad y extender esa parte y cortada en el fuego para disfrutar del queso fundido sobre cualquier alimento.

Hoy en día todo se ha modernizado y es más fácil comer raclette en casa, aunque no tengamos chimenea. Simplemente necesitamos tener una máquina, que recibe el mismo nombre que el queso que se utiliza, raclette.

 

Aparatos para preparar la raclette

Hoy en día existen diferentes modelos de raclette eléctricas, que son perfectas para preparar una cena muy divertida con tu familia o tus amigos.

Estos aparatos se pueden reconocer por tener varias bandejas individuales en su parte inferior en la que colocaremos el queso para fundirlo con el calor.

Encima de ellas, encontramos una plancha metálica en la que poder calentar todos los alimentos a los que luego añadiremos el queso fundido.

 

Algunas sugerencias de presentación

La manera más común de servir un queso raclette es bien caliente, para poder fundirlo, pero es verdad que en algunas ocasiones se puede consumir cortado en lonchas y acompañarlo de un poco de jamón serrano.

Aunque, como bien hemos dicho anteriormente, suele presentarse en forma de rueda, hoy en día podemos encontrarlo ya cortado en lonchas y envasado para simplemente calentar y disfrutar.

Puedes acompañarla con muchísimos alimentos, hay que tener cuidado ya que puede resultar algo indigesta.

Los ingredientes clásicos que acompañan a la raclette son las patatas, el bacon, diferentes tipos de embutidos y encurtidos. Aunque últimamente con el auge de las hamburguesas gourmet podemos encontrarlo como ingrediente principal de muchas de ellas. Y… si buscas algo verdaderamente original ¡Pruébalo con piña! 

Siempre puedes acompañarla además con alguna verdura o ensalada que le den más frescura al plato.

A la hora de maridarlo, una buena opción es una copa de vino blanco, ya que al ser una comida contundente nos ayudará con la digestión si lo bebemos muy frío. Si lo tuyo no el el vino, deberás acompañarlo de un té negro o alguna infusión de hierbas para aliviar su dureza. 

Queso Raclette
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Datos:

Queso Raclette

País de origen

Suiza

Leche

Leche de vaca

Tipo

Pasta semi-dura corteza natural

Textura

Suave, se funde en boca

Sabor

Fuerte, ácido con notas de vino

Aroma

A establo, fruta y vino

Información Nutricional:

Queso Raclette

Calorías

348

Grasas totales

28 g

Proteínas

24 g

Fósforo

450 mg

Calcio

550 mg