Fondue, un maravilloso plato con muchas posibilidades.

La fondue es un plato suizo que enamora a todo amante del queso. Es más, vemos el queso estirándose mientras mojamos los acompañantes y ya se nos está cayendo la baba. ¡Te contamos todo acerca de esta famosa receta! El origen está claro y es Suiza, (aunque los franceses la abanderan como suya, según dónde preguntes te dirán que ellos son los que la inventaron). Lo que sí sabemos seguro es que tiene un origen muy modesto: los habitantes de los pueblos de montaña vivían en una severa pobreza y solo tenían para llevarse a la boca queso y pan duro. Los fríos días de invierno se hacían difíciles sin nada caliente que llevarse a la boca por lo que empezaron a calentar el queso y a mojar el pan en él. Así nació uno de los platos más conocidos de la gastronomía europea. La fondue de queso se puede elaborar de diferentes maneras, pero según Frederic Corbacho – director de Quesos de Suiza en España – los ingredientes de la fondue clásica (y por tanto verdadera) son solo quesos de montaña. Es decir, la elaboración debe de ser con Gruyère y Vacherin Fribourgeois, Gruyère y Emmentaler o con Appenzeller. Aunque como todo, existen muchas variedades diferentes que posiblemente los más puristas nunca aceptarán. La cuestión es probar y mezclar hasta encontrar la combinación perfecta. Siempre se recomienda utilizar quesos de pastas cocidas o semicocidas y se pueden combinar 2, 3 o 4 distintos. Los quesos más difíciles de combinar serían entre otros el brie o el camembert que quizás se tienen que utilizar para otro tipo de recetas, como rustidos al horno. Además, ¡No solo se tiene que jugar con los quesos! Son muy importantes las especias que utilices y también sus acompañamientos. En cuanto a las especias: la clásica solo debería de llevar ajo y pimienta, como mucho un poquito de nuez moscada. Aunque si queremos le podemos añadir un poco de imaginación con ingredientes como cebolla, tomates secos, pimentón, curry o cayena. Los acompañamientos: en principio solamente con una buena corteza de pan duro sería suficiente. Es importante el tema de la corteza ya que el queso se aferra más a esta que a la miga. Si lo que queremos es hacer algo más elaborado podemos combinar con todo lo que se nos ocurra: patatas hervidas, embutidos, pepinillos, brócoli, tomate…
Y, para terminar, ¡Tendremos que explicar cómo se prepara! Aquí somos amantes del queso, por lo que vamos a preparar una buena ración por persona: 200 gramos de queso por comensal. Necesitamos que el queso esté rallado así que pídelo así o hazte con un buen rallador. Para darle un buen sabor, pasamos un diente de ajo por toda la cazuela y tras esto añadimos ya todo el queso… ¡y el vino! Una fondue siempre lleva vino blanco, y la proporción siempre debe ser el doble de queso que de vino. Una vez vertidos los ingredientes, lo removemos constantemente (pero no en círculos ya que crearemos una masa). Cuando esté todo fundido, añadimos la pimienta y la nuez moscada y… Voilà! Lo tenemos. Nota muy importante: el queso nunca tiene que llegar a hervir. ¡A disfrutar!