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Ingredientes

  • 100 g de Queso Parmesano Galbani
  • 1 kg de espinacas
  • 600 ml de leche
  • 50 g de harina de trigo
  • Pimienta negra
  • Nuez moscada
  • Aceite de oliva y sal

Paso a paso

El primer paso depende de si vamos a utilizar espinacas frescas o congeladas. Si son congeladas, deberás descongelarlas previamente, ya sea sumergiendolas en agua hirviendo con un poco de sal (entre 5 y 10 minutos), en el microondas (durante 4-7 minutos) o en el frigorífico si las has sacado la noche anterior.

Una vez terminado este primer proceso, debemos escurrirlas bien y quitar el exceso de agua.

Precalentamos el horno a 180 ºC y, mientras tanto, añadimos un poco de aceite en una sartén. En esta, calentamos las espinacas (tanto si son frescas como descongeladas). Debemos cocinarlas durante 5 minutos, solo para que se evapore el agua, pero sin que lleguen a dorarse (por lo que es importante removerlas de vez en cuando).

Tamizamos la harina, con ayuda de un colador, por encima de las espinacas para que se vaya incorporando poco a poco a la sartén. Seguimos removiendo para mezclar todo bien y añadimos la sal, la pimienta y la nuez moscada.

Cuando lo tengamos bien mezclado, añadimos la leche sin dejar de remover. Se irá creando una crema espesa, parecida a la bechamel.

Cuando coja espesor, retiraremos las espinacas del fuego.

Vertemos la mezcla en un molde o bandeja para el horno y añadiremos por encima el Queso Parmesano Galbani.

Dejaremos que nuestras espinacas con queso se gratinen en el horno durante 5 minutos, lo justo para que el queso comience a fundirse.