Queso Manchego

¿Sabías que el queso manchego aparece en la obra El Quijote de Miguel de Cervantes?

Tabla con cuña de queso manchego, aceite, pan y jamón serrano

Características del queso manchego

Si hay un producto que ha dado fama mundial a la provincia de Castilla La Mancha, este es el queso manchego.

Y es que desde tiempos remotos los manchegos se han dedicado al pastoreo y a la elaboración del queso. El actual Queso Manchego DOP es la valiosa herencia que Castilla La Mancha ha heredado de aquellas poblaciones primitivas que debían idear sistemas para conservar la leche por más tiempo.

El queso manchego tiene su origen en España y está elaborado exclusivamente con leche de ovejas manchegas, sin poder utilizarse ninguna otra leche de oveja.

La leche de oveja manchega es más grasa, por eso el queso manchego tiene ciertas características que lo hacen único.

¿Quieres conocer todas sus características y saber diferenciarlo de otros quesos españoles?

 

 

 

 

Origen del queso manchego, herencia de pastores

La historia del queso manchego es tan antigua como la raza de la oveja de esta región: la oveja manchega.

Los pastores que habitan esta región han sabido sacar partido a esta preciada leche desde la antigüedad. Prueba de ello son los numerosos restos de cuencos, vasijas y queseras que se han encontrado a lo largo de siglos de historia.

Además, el queso manchego, aparece en algunas citas de la historia literaria del país como en el Quijote de Cervantes.

Desde que le fue otorgada la Denominación de Origen Protegida, la zona de producción, elaboración y maduración de los quesos manchegos son las provincias de Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo, que constituyen la comarca de La Mancha.

 

Elaboración artesanal

La exclusiva leche de oveja de raza manchega, una vez ordeñada, se refrigera para bajar su temperatura hasta los 4 grados.

Una vez cuajada con cuajo natural, se corta, dando como resultado pequeños granos parecidos a los granos de arroz.

El resultado se desuera y se moldea en moldes cilíndricos con relieves que imprimen su característica “flor” en las caras planas del queso. Desde ahí, el queso es prensado y formado.

Cada pieza, según indica la Denominación de Origen Protegida se identifica con un número de serie.

El queso se vuelve a prensar, se voltea, y se vuelve a prensar por la otra cara.

El resultado es un queso listo para salar en salmuera entre 24 y 48 horas.

El secado y la maduración de cada pieza, se realiza en lugares con una humedad adecuada y controlada. Es en este momento en el que la figura del afinador cobra mayor importancia, aplicando al queso las prácticas de volteo y limpieza necesarias.

La maduración de los quesos debe hacerse por un mínimo de 30 días.

 

Propiedades de los quesos manchegos

El resultado de una elaboración artesanal es un queso excepcional. Su textura es mantecosa, con poca elasticidad, algo harinosa y granulada en los casos de quesos con una alta maduración.

Su potente sabor se caracteriza por su acidez con toques picantes, también en el caso de los quesos más curados.

En cuanto a las características organolépticas del producto que nos hacen poder distinguirlo con claridad, cabe señalar que su corteza es dura, de color amarillo pálido o incluso verdoso. Las impresiones laterales tipo pleitas y tipo flor en las superficies lo hacen reconocible en un simple vistazo.

Por último, en las etiquetas del producto tendrá que aparecer obligatoriamente la mención Denominación de Origen Queso Manchego.

El consumo de lácteos, por su alto contenido en calcio y fósforo es altamente recomendable en todas las dietas saludables, especialmente en embarazadas, niños y ancianos.

Sin embargo, el alto contenido en grasa del queso manchego (de al menos un 50%) hacen que la recomendación sea de un consumo moderado en dietas de adelgazamiento o mantenimiento.

 

Sugerencias de presentación

Con sencillos consejos sobre maridaje, aprenderás a sacar partido a este gran queso, aromático y potente.

En primer lugar, el queso manchego puede incluirse en una tabla de quesos, en tapas o acompañado de membrillo y frutos secos.

Puedes utilizarlo para sustituir al parmesano, en la célebre ensalada césar, por ejemplo. O para rallar sobre la pizza, pasta o verduras asadas.

Su buenísima calidad lo hacen el queso perfecto para comer sólo, o acompañado de embutido y siempre con un buen tinto… ¡un aperitivo que no podrás resistir!

 

Diferencias entre queso manchego, queso ibérico y queso castellano

  • La leche: así como explicábamos que, para producir queso manchego, se utiliza exclusivamente leche de oveja manchega, para elaborar quesos ibéricos en España, se usa mezcla de leches de vaca, cabra y oveja en distintas proporciones establecidas por el reglamento. El queso castellano, por su parte, se produce con leche de oveja de razas churras y castellanas.
  • La textura y el sabor: los quesos ibéricos son semicurados, lo que hace que sean más suaves, más afrutados y que tengan una consistencia menos dura que los manchegos. El castellano, es un queso algo más húmedo, y los más curados tienen un final picante, aquí sí, más parecido a los manchegos.
  • La DOP: los quesos castellanos no cuentan con una D.O. propia, aunque algunos de sus productores se han agrupado bajo una marca de calidad.

 

Queso Manchego
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Datos: Queso Manchego

País de origen

España

Leche

Leche oveja raza manchega

Tipo

Curado

Textura

Compacta y mantecosa

Sabor

Ácido con toques picantes

Aroma

Láctico

Información Nutricional: Queso Manchego

Calorías

320

Proteínas

30 g

Fósforo

801 mg

Calcio

1178 mg