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Queso Curado

El queso curado se distingue por su alta maduración, con un gran tiempo de añejamiento

¿Qué entendemos por queso curado?

Por queso curado entendemos de forma general, al conjunto de quesos que se han sometido a un proceso de curación o a un añejado. Un proceso por el cual se secan y se aplican técnicas de conservación como el ahumado o el salado.  

¿Sabes cómo influye el tiempo de maduración en los quesos? En este proceso de curación, los quesos experimentan determinados cambios en su estructura y en sus cualidades organolépticas:

  • La textura de los quesos se hace más dura y seca ya que va perdiendo parte de su agua.
  • La intensidad de sabor se incrementa y se hace más graso.
  • Su aroma se hace más fuerte.
  • Se conservan por más tiempo.

Para que un queso se considere curado, su maduración debe oscilar entre los 4 y los 7 meses, a diferencia de los quesos semicurados, que maduran entre 2 y 3 meses.

¿Cuántos tipos de queso curado existen?

Hoy en día podemos encontrar en el mercado muchísimos quesos curados diferentes y su clasificación se puede empezar, por ejemplo, por el origen de la leche que se emplea en cada uno de ellos.

Existen quesos curados de oveja, como los quesos castellanos; quesos curados de cabra, como los quesos Payoyos de la Sierra de Cádiz; quesos curados de leche de vaca y por último quesos curados mezcla, que son el resultado de una perfecta combinación de leche de oveja y vaca.

Si centramos su clasificación por su origen, en casi todos los países con tradición quesera, encontramos ejemplos de quesos curados:

  • En Italia encontramos quesos como el parmesano, el Pecorino y el Grana Padano.
  • En Francia algunos quesos curados son el Bleu de Gex, el Ardi Gasna.
  • En España los quesos manchegos, ibéricos y castellanos son los mejores ejemplos de quesos curados.

Recetas y maridajes con queso curado

Para conseguir sacar el máximo partido a nuestros quesos curados, hay que saber ciertas normas y consejos sobre su preparación, temperatura, corte, maridaje…

Comencemos preparando el queso curado para tomarlo al natural o acompañado de algunos complementos.

Para el corte de un queso curado entero recomendamos tener a mano un cuchillo de doble mango, ya que la dureza propia del queso hace difícil su corte. Algunos quesos curados muy duros como el parmesano y el Grana Padano necesitan de un punzón que nos ayude a sacar lascas y trozos irregulares.

Una vez hemos cortado el queso, podemos comerlo tal cual, en una tabla de quesos acompañado de complementos como frutas, frutos secos o membrillo, una combinación de lo más mediterránea.

Para dotar al queso curado de más potencia e intensidad, se puede acompañar de Aceite de Oliva Virgen Extra. Además el aceite, ayudará a prolongar la vida del queso.

Podemos elegir cualquiera de las 200 variedades de aceite con las que contamos en nuestro país, para maridarlo con nuestros quesos. Los matices del aceite de oliva armonizan los perfiles aromáticos del queso logrando la excelencia.

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