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Queso Provolone

El queso provolone es un queso de origen italiano

 

Características del queso provolone

Si damos una vuelta por cualquier supermercado, hoy en día, encontraremos infinidad de productos lácteos y quesos, tanto importados como nacionales. El queso provolone es uno de estos productos que debes hacer un hueco en tu mesa.

El queso provolone es un conocidísimo queso italiano originario del sur del país, aunque su producción se concentra en el norte de Italia en las regiones de Piamonte, Lombardía y Véneto.

Es un queso hecho con leche de vaca entera, de corteza blanda y pasta semidura, con un sabor distinto según se trate de queso provolone dulce o picante. Algunas variedades incluso pueden ser ahumadas.

Las formas y los tamaños en las que se puede encontrar el provolone son también variadas: desde su tradicional forma cilíndrica, hasta forma de pera, de botella o incluso de salchicha.

Origen del queso provolone

Si bien se rumorea que fue la familia Provenzano de Venecia la descubridora de este tipo de queso, nunca se ha podido demostrar la autoría de este descubrimiento.

Lo que sí sabemos es que el término provolone (provola grande) aparece a finales del siglo XIX, para designar el queso provola grande que se empezó a producir en las regiones del norte de Italia.

 

Elaboración artesanal del queso provolone

Para la elaboración de este tipo de queso de forma artesanal, se necesita una habilidad especial. El artesano que lo elabore, debe tener en cuenta varias características:

  • La composición microbiológica de la leche.
  • La peculiar técnica de hilado de la pasta del queso.
  • El modelado de la superficie externa
  • El cierre, sazonado, atado y maduración con aire y humedad controladas.


El resultado de todo este proceso, es un artesanal queso provolone, que ya moldeado, pasará por un proceso de maduración en que desarrollará los diferentes matices: dulces o picantes.

 

Diferencias entre el provolone dulce y el provolone picante

Existen dos variedades principales del queso provolone tradicional. Ambos comparten la textura firme y el sabor suave y ligeramente ahumado. Sin embargo, hay características específicas para cada uno de los tipos:

El provolone dolce o provolone dulce, es un queso que ha madurado de dos a tres meses. El resultado es un sabor mucho más suave que el provolone picante, que al madurarse entre seis y doce meses, consigue un sabor mucho más fuerte, salado, definido y ligeramente picante.

En cuanto a los usos de ambas variedades, el provolone dulce suele usarse para gratinar e incluso para postres. La variedad picante, por su parte, suele usarse para cocinar y también para gratinar.

Otros quesos provolone, que reciben su nombre por la forma en la que se moldean son el salamino o pancettone (los de forma cilíndrica), o el melone (de forma esférica).

 

Beneficios del consumo de provolone

El queso provolone, contiene algunas de las vitaminas más importantes para el funcionamiento de nuestro organismo: la vitamina A, vitamina K y vitamina B-9.

También es una fuente significativa de minerales como el calcio y el fósforo. 100 gr de este tipo de queso contienen más de 700 mg de calcio.

En cuanto a su porcentaje de grasas, el provolone contiene aproximadamente 26 por cada 100 de su peso total.

El provolone es un queso recomendado para cualquier dieta equilibrada y especialmente interesante para niños, por su contenido en calcio y su sabor suave y ligeramente dulce.

 

Sugerencias de presentación y recetas

El queso provolone es el rey indiscutible de las cenas informales.

Para conseguir que desprenda todos sus aromas y su sabor intenso, recomendamos tomarlo caliente: gratinado, a la plancha, o incluso sobre guisos.

Si quieres gratinarlo apúntate esta receta infalible: vierte sobre un recipiente de barro una salsa de tomate casera suave. Sobre ella, coloca una rodaja de unos dos cm de grosor de provolone dulce. Espolvorea sobre este un poco de pimentón y orégano. Gratínalo unos diez minutos en el horno y disfruta de su intenso sabor dippeando palitos de pan, grissinis, o incluso pan de pita.

Para hacer este plato algo más contundente coloca entre la salsa de tomate y el queso provolone, una capa de patatas cortadas muy finas y salpimentadas. O unas lonchas de un embutido suave como el lacón o el jamón dulce. Incluso unas lonchas de salmón le vendrán genial. Si optas por esta última variante, recuerda no añadir sal al conjunto.

Si quieres disfrutar del provolone picante a la plancha, puedes hacerlo de esta manera: en la plancha a fuego fuerte, saltea unas espinacas frescas. Salpimenta y coloca el queso, que deberás dorar por ambas partes. Unas aceitunas negras son el acompañamiento perfecto para este plato. El resultado es una receta en su justo punto de sal y picante.

Por último, el provolone es un queso delicioso para rallar sobre tostas, sopas, pizzas y pastas. Y en general, para cualquier plato que necesite de un queso rallado.

Sea como sea, acompáñalo de una copa de vino blanco, en el caso del provolone dulce y de un tinto para las variedades ahumadas y picantes.

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