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Queso Brick

Su nombre significa “ladrillo” en inglés, algo que su forma justifica sobradamente

Características del queso brick

El queso brick es un famoso queso elaborado en Estados Unidos. Tiene forma de ladrillo, de ahí su nombre, y suele pesar unos 2 kg.

La corteza del queso brick tiene aromas picantes y bastante penetrantes. Su pasta es de un color amarillo claro, muy suave, aunque densa; dejando ver pequeños agujeros en su interior. Se trata de un queso de corteza lavada.

En cuanto a su sabor, podemos decir que está entre el dulce y el salado, con toques picantes y un fuerte toque a nuez. Estos últimos toques, surgen según el tiempo de maduración del queso.

La elaboración del queso brick es muy parecida a la que se utiliza en el queso cheddar blanco, pero dando como resultado un queso de sabor más suave que el cheddar y sin ese característico color naranja.   

El método tradicional para fabricar el queso brick no ha cambiado. La cuajada debe moverse a mano con mucho cuidado en la tina destinada hasta colocarla en los moldes del queso.

Estos, deben voltearse tres veces al día todo el primer día, para luego ser prensado.

Antiguamente, el prensado se realizaba con ladrillos, de ahí su nombre y su forma, proceso que sigue utilizándose igual en la actualidad.

Una vez se ha realizado el prensado, los quesos se colocan en salmuera donde obtienen la sal y las bacterias necesarias. Estás bacterias son la Corynebacterium y la Arthrobacter, que le aportarán el sabor definitivo.

Por último, se deben dejar madurar en una habitación cálida a unos 70 grados, dejándolos secar en grandes estantes de madera, mientras se frotan con una mezcla de agua y suero de leche.

 

Origen del queso brick

El queso brick es un queso americano que surge en el estado de Wisconsin en el año 1877 gracias a John Jossi, un fabricante de queso americano nacido en Suiza.

Este queso se transportó a Nueva Zelanda en los años noventa, presentándose en los New Zealand Cheese Awards de 1994 y obteniendo, solo un año después, una medalla de oro en los premios Cheese Lover’s Cheese Award. El queso brick se convierte por tanto en el primer queso de corteza lavada que se elabora en Nueva Zelanda.

John Jossi llegó en 1857 a Estados Unidos desde Suiza, cuando tenía solo 12 años, asentándose finalmente en la ciudad de Richwood, al suroeste de Wisconsin.

Después de haber trabajado en alguna fábrica local, y de casarse con la hija de un fabricante de quesos, se traslada a Nueva York donde en 1873 parece ser que se le ocurre la idea de fabricación del queso brick.

Y es que Jossi buscaba un queso parecido al queso suizo limburger, al que estaba acostumbrado durante sus primeros años.

Para conseguir una textura dura elaborada a través de cuajada, utilizó diferentes bacterias que le permitieran frotar la corteza externa y así conseguir su característico sabor.

Aunque actualmente se siguen produciendo grandes cantidades de queso brick, solo un pequeño porcentaje se realiza con la receta original y con sus sabores intactos, tal y como se elabora en Widmer's Cheese Cellars en Theresa, Wisconsin.

Algunas sugerencias de presentación

Si te gustan los quesos de corteza lavada, el brick será tu mejor elección.

Es queso brick es perfecto para degustarlo después de la cena o dentro de un sándwich.

También se puede acompañar de cebolla dulce o con un poco de mostaza.

Si lo queremos utilizar gratinado, puede ser el ingrediente ideal de un plato de pasta, verduras o patatas gratinadas.

A la hora de maridarlo, el queso brick tierno funciona muy bien con vinos tintos como el Gamay Beaujolais y encurtidos dulces, mientras que los más envejecidos se pueden acompañar con cervezas más robustas y con sidra.

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