La tabla de quesos perfecta

¿Cuántas variedades forman una tabla de quesos perfecta? ¿Cómo se organizan? ¿Con qué se acompaña el queso? ¿Cuál es el momento perfecto?

Si enfrentarte a una tabla vacía te genera un sinfín de dudas quédate a conocer cómo preparar una tabla de quesos perfecta de forma sencilla.

Los quesos que vamos a utilizar

Para empezar, debes decidir el tipo de tabla, el criterio con el que vas a escoger las variedades de queso que formen tu tabla; por ejemplo, geográficamente, por tipo de leche, quesos de una misma familia, pero con distinta maduración. Hay mil y una formas de crear tu tabla de quesos perfecta.

Podemos poner el número de quesos que queramos, pero a partir de 4 o 5 tipos distintos es suficiente. Si queremos hacer una tabla de quesos variada lo ideal es que haya quesos de tres leches distintas ya que le aporta una gran variedad de sabores y una degustación mucho más enriquecida. Además, no nos podemos olvidar de elegir diferentes texturas y puntos de dureza.

Tabla de quesos, vino y uva

Os dejamos combinación ganadora para una tabla de seis quesos:

Es importante también servir los quesos a temperatura ambiente (sacarlos al menos media hora antes de la nevera), dejar varios trocitos de cada uno ya cortados sobre la tabla y consumirlos empezando por los más suaves (como el brie o el queso fresco artesano) y acabando por los más fuertes o aromáticos (como el Parmesano Reggiano y el roquefort).

Siempre con un poco de pan

El pan es un imprescindible a la hora de servir una tabla de quesos. Lo ideal es poner distintos tipos de pan (blanco, cereales, pan tostado) y también algunas galletas saladas para acompañar el queso y facilitar su combinación con otros ingredientes. Hay miles de combinaciones diferentes para maridar el pan y el queso.

Tabla con queso de untar, pan y tomates

Añade acompañamientos

Otros alimentos pueden intensificar e incluso cambiar el sabor del queso. Se pueden servir los quesos con una gran variedad de acompañamientos como nueces tostadas, dulce de membrillo, rebanadas de pera o manzana, frutos secos, mermelada de vino, mostarda Italiana, tarta de higos y un sinfín de elementos que pueden potenciar todos los sabores de un buen queso.

¿Qué se bebe con una tabla de quesos?

El vino es la mejor opción. Si estás sirviendo quesos al final de la comida, se puede servir el mismo vino que serviste con el entrante. También puedes escoger un vino para emparejar tu tabla de quesos. Con quesos azules fuertes, nada es mejor que vinos de postre. Los quesos suaves pueden ser abrumados por el sabor de vinos muy dulces como son los vinos de postre, así que evítalos si no estás sirviendo quesos de sabor fuerte.

La importancia del orden

Si lo hacemos en plato redondo hay que seguir las agujas del reloj para ir de más suave a más fuerte. Si lo hacemos en una pizarra, tendrán que ir de izquierda a derecha. Y es que, la degustación de los quesos siempre debe hacerse del sabor más suave al más fuerte, para no perdernos los matices de ninguna variedad. 

Por último, solo te queda relajarte y disfrutar. Las tablas de quesos deben ser atractivas y divertidas y sobre todo muy sabrosas.

La tabla de quesos perfecta
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