Con estilo, sabe mejor.

Aprende cómo degustar un queso

Elaborado en Peñafiel con 100% leche de oveja y cubierto con su característica corteza marrón oscura, el queso Flor de Esgueva sigue –como todo producto de calidad – un ritual de elaboración y degustación artesanal que ha pasado de generación en generació

En sus diferentes etapas de maduración, los maestros cepillan, bañan de aceite y voltean a mano cada pieza de queso Flor de Esgueva. Así se consigue un queso con sabor único y fiel a sus orígenes artesanales.

Aperitivo de queso Flor de Esgueva con una copa de vino tinto

¿Cuál sería el ritual de degustación?

Para empezar, hay que crear el ambiente perfecto y cortar el queso en idénticas cuñas, las presentación es clave a la hora de la degustación. El acompañamiento también es importante, dependido del momento, la hora del día y el gusto personal, se elegirá uno u otro.

Así es como se percibe mediante los 5 sentidos:

Vista – Se observa fácilmente su pasta firme y compacta, tienen un color pajizo singular y pequeños surcos en su superficie. Redondo y perfectamente equilibrado, nos deja entrever que tendrá un sabor intenso.

Tacto – Al sentirlo con las manos, descubrimos una textura escamosa y harinosa. La elaboración artesanal consigue que al tocarlo notemos un tacto algo quebradizo.

Olfato – A la nariz vienen notas de leche de oveja y matices de dulce y cereales. Matices olfativos característicos de un queso con mucha personalidad.

Gusto – En la boca descubrimos la textura mantecosa, poco corriente en este tipo de quesos tan madurados, lo que hace que lo sintamos su sabor amable a la vez que potente, aunque también intenso y de fácil asimilación al paladar. Al saborearlo aparecen notas de leche de oveja, frutos secos y cueros, lo que le da un final largo y persistente.

Retrogusto – Persiste durante mucho tiempo en lo retronasal, dejándonos unos detalles picantes una vez pasada la lengua.

Sugerencias del ritual de degustación:

  1. Para una degustación normal lo podemos acompañar de pan tostado o de picos tanto en el aperitivo como en el postre.
  2. Si lo que buscamos es un sabor más contrastado, lo perfecto sería acompañarlo con frutos secos tostados. Las avellanas o las nueces son una opción interesante.
  3. Como aperitivo es un perfecto acompañante para una ensalada de aceitunas negras.
  4. Pruébalo con membrillo artesano o confitura de higos o de frutos rojos para crear tu postre perfecto.

El ritual del maridaje

Si hay algo que tiene que acompañar a un buen queso en su Ritual de degustación es un buen vino. La combinación clásica sería un vino tinto crianza o reserva, podría ser Ribera del Duero en honor a la tierra.

Cambiando un poco, con un vino blanco fermentado en barrica o crianza sentiríamos en la boca los lácteos y torrefactos. Este tipo de vino nos facilita el paso del queso maduro y graso gracias a su acidez, por lo tanto limpia la boca y potencia el sabor del queso.

Como combinación original y desconocida acompañar con una copa de amontillado u oloroso. Ambos productos, tanto el queso como el vino, tienen un sabor potente ya que son de larga crianza y maduración. Resaltará los matices amielados y de frutos secos.

El ritual de conservación

El queso es un producto vivo, por eso es recomendable es consumirlo rápido para que no pierda sus cualidades organolépticas. Hay diferentes formas de conservar el queso, nuestra recomendación es utilizar el frío. Conservándolo a una temperatura de 2 a 6 grados y retirándolo del frigorífico 30 minutos antes, mantendrá sus propiedades.

Con estilo, sabe mejor. Aprende cómo degustar un queso
5 (100%) 1 voto

Artículos relacionados