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5 formas diferentes de dipear tu crema de queso

Mojar, untar, aderezar, salsear, embadurnar…existen muchas maneras de contar qué significa dipear, porque aún no está recogida en la Real Academia Española.

Hace tiempo que sabemos que lo mejor de la cocina, al igual que ocurre con todos los proyectos de craft o Do it Yourself, no es ver el resultado (aunque, comerlo, desde luego, tiene un punto). Lo realmente placentero es el proceso.

Esa masa que se te resiste y al segundo intento es tuya. El postre que te gusta en tu restaurante favorito, pero que, a tu manera, en tu casa y con tu delantal, tiene mucho más sabor. Y, si me apuras, es más sano.

Pero no nos quedamos ahí. Ya no nos conformamos con “comernos el proceso” de una receta.

Ahora queremos ir a restaurantes donde la carne se termina de hacer en la mesa, tenemos que hacer algo con un hornillo, ponernos a mezclar vete a saber que “en el momento” para que se haga la luz de la alquimia culinaria, o incluso dedicar horas de ocio a ir a un curso de cocina artística que acaba en comerse cada artística creación.

Vuelven a llevarse las panificadoras y los pequeños electrodomésticos (hola, espirilizador de verduras) reivindican su sitio en las estanterías de las grandes superficies. Siguen editándose libros que podrían resumirse en Cómo tardar una hora en preparar un canapé de 5 centímetros de largo.

Y, con tanto hacer, nos estamos olvidando de una máxima: menos es más.

Señoras y señores, las tendencias están bien e incluso nos hacen crecer como personas. Pero igual ha llegado la hora de defender la sencillez de hacer barquillos, rebañar el plato, usar el pan como tercer entrante. Y, aunque pueda resultar sorprendente, también en este campo hay evolución. O al menos eso pretendemos demostrar aquí.

Y es que “dippear” viene de “dip”, que viene a ser sumergir o bañar…que ya lo hacíamos en nuestro idioma, pero con esta influencia anglosajona (que desemboca en el spanglish “dipear”) también viene de serie un estilo más universal (por ejemplo, se dipean los nachos con salsa mexicana) y, por decirlo de alguna manera, un aire nuevo a esta apetitosa costumbre.

Y si hay algo internacional, que no solo pasa de moda sino que se reinventa para ofrecer distintas y cada vez más cualificadas opciones de consumo, es el queso.

¿Y dónde podemos encontrar las mejores cremas de queso? ¡Pues lo tenemos muy fácil!

Président, la marca francesa número 1 en Francia, nos permite elegir entre un amplio surtido de cremas con el mejor sabor francés. ¡No vas a poder resistirte a ninguna!

Ahora queda lo mejor, escoger entre su gama tu favorita y apuntarte una de estas 5 ideas para que puedas dipearlas.

Elige un buen pan

Y con bueno no significa que tenga que ser de masa madre… ¿te atreves a probar un pan de centeno, pan con dátiles o algún tipo de especialidad exótica? Porque si das el salto, es una fantástica opción para combinar con una crema de queso. Sobre todo, para mezclar texturas y para compensar un sabor intenso con otro más suave. ¿No te decides? ¿Demasiado clásico para ti? ¡Prueba con un bagel!

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Acierta con crudités

La salsa de queso para dipear es grasa, de sabor suave y aromática. Admite variedades como light o incluso con otros sabores como la trufa. Por eso, es buena idea aprovechar que su sabor va con todo, para acompañarla de alimentos más sanos, como verduras crudas, que por su textura (suelen ser crujientes) y sabor, ya que tiran a amargos, suponen un contrapunto especial. ¿Y si fuera una fantástica manera de hacer un canapé sano para niños?

El “esto es demasiado” del embutido

No apto para cobardes y, la verdad, no indicado para repetir muy a menudo, puesto que representa una bomba calórica importante. Pero si triunfan los sándwiches de jamón y queso, las pizzas de jamón york y mozzarella o el jamón-con-todo, pues no te cortes. Esto es lo mejor que le puede pasar a una salsa de queso para dipear, aunque al tercer bocado hayas superado la cantidad diaria recomendada de todos los nutrientes habidos y por haber.

Todos a dipear con fruta

Recordemos que los sabores dulces le van como anillo al dedo al queso (por eso, no podemos evitar recomendar una vez más el queso con membrillo, un clásico que nunca pasa de moda, así que si además le das una textura dura, fría y refrescante, vas por el camino correcto. También puedes usar pera o manzana, y darle un toque especial con un poco de cebolla. 

Galletas saladas

Para algunos, mezclar dulce y salado es una blasfemia. Y para muchos otros, un placer. De ahí el eterno dilema alrededor de la piña en la pizza…Pero mojar unas galletitas saladas en una crema de queso.  

¿Se te ocurre mejor manera de cenar a la francesa de forma rápida, fácil e ideal para compartir en un plan de mantita y series?

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