Roquefort: un pueblo con sabor a queso

Precisamente este queso recibe su nombre de la localidad francesa donde tiene su origen, Roquefort-sur-Soulzon, situada en la parte baja del Combalou, en Aveyron.  

Hace millones de años, un gran terremoto provocó una gran falla en la zona que dio origen a un valle. La montaña quedó partida en dos y el agua agrandó las cavidades fabricando cuevas, precisamente las culpables de que se creará un termostato natural, perfecto para favorecer la curación del queso roquefort. 

Actualmente, y a pesar de ser un pueblo de menos de 700 habitantes, tiene un gran volumen turístico, gracias en parte a que el filósofo Diderot bautizó al queso roquefort como el “rey de los quesos” y a la industria que mueve, ya que en él trabajan casi mil personas afinando este queso. 

¿Qué podemos visitar en Roquefort?

Si estás pensando en hacer una visita turística a este pequeño pueblo, podrás conocer de primera mano el origen de uno de nuestros quesos azules favoritos, además de ser un icono de la gastronomía francesa.

Y es que se trata de la única región en la que se elabora el queso roquefort, ya que es allí donde pastan las 800.000 ovejas de raza Lacaun, de las cuales se obtiene la leche para su elaboración. Su producción está muy controlada, lo que provoca que sea algo limitada y su precio algo más elevado respecto a otros quesos de leche de oveja. Eso sí, hablamos de unos de los productos con D.O.P (Denominación de Origen Protegida) más antiguos de Francia. 

Además, encontraremos las cuevas subterráneas donde se elabora este tipo de quesos, gracias a las corrientes de humedad, temperatura y aire que se mantienen constantes todo el año, creando el microclima perfecto para favorecer la aparición del hongo penicillium roqueforti, culpable del increíble sabor de este tipo de queso y que le otorga ese característico verde azulado a su pasta.