Besos de espuma, boca de arena: poesía de queso y cerveza

Maridar el queso y la cerveza es un concepto que todavía tiene un amplio recorrido y del que puedes sacar mucho provecho si eres amante de ambos. Distinguir los matices y aromas que ofrecen te puede ayudar, pero hay mucho más detrás. ¿Quieres descubrirlo?

Queso y cerveza tienen mucho en común, más de lo que a priori pudiéramos imaginar. Sus texturas, levaduras y sabores además de encontrar puntos similares pueden ser la combinación perfecta.

La realidad es que tradicionalmente el queso siempre ha sido emparejado al vino. Con gran acierto puesto que también complementan a la perfección, pero esto no significa que el queso no pueda tener otros maridajes que le aporten y le den un valor añadido. Esto es lo que sucede con la cerveza.

El auge que en los últimos años están experimentando las cervezas artesanas supone toda una oportunidad a la hora de maridad con diferentes quesos puesto que su variedad ha aumentado exponencialmente.

Sus procesos de fabricación, tanto en el caso de la cerveza como en el de los quesos está lleno de matices qué diferencian y personalizan cada uno de ellos. Ahora bien, en ambos casos su producción presenta más semejanzas de las que a priori pudiera parecer. Tanto en el queso como en la cerveza no solo es clave cada paso de la elaboración, también los tiempos de reposo o maduración, la temperatura y la sequedad o la humedad del ambiente.

Reconocer matices amaderados, afrutados, ahumados o incluso picantes en la cerveza puede ayudarnos a la hora de seleccionar las que acompañan mejor a cada queso.

El queso y la cerveza tienen mucho en común, más de lo que a priori pudiéramos imaginar. Sus texturas, levaduras y sabores además de encontrar puntos similares pueden ser la combinación perfecta.

La realidad es que tradicionalmente el queso siempre ha sido emparejado al vino. Con gran acierto puesto que también complementan a la perfección, pero esto no significa que el queso no pueda tener otros maridajes que le aportan y le dan un valor añadido. Esto es lo que sucede con la cerveza.

El auge que en los últimos años están experimentando las cervezas artesanas supone toda una oportunidad a la hora de maridad con diferentes quesos puesto que su variedad ha aumentado exponencialmente.

Sus procesos de fabricación, tanto en el caso de la cerveza como en el de los quesos está lleno de matices qué diferencian y personalizan cada uno de ellos. Ahora bien, en ambos casos su producción presenta más semejanzas de las que a priori pudiera parecer. Tanto en el queso como en la cerveza no solo es clave cada paso de la elaboración, también los tiempos de reposo o maduración, la temperatura y la sequedad o la humedad del ambiente.

Reconocer matices amaderados, afrutados, ahumados o incluso picantes en la cerveza puede ayudarnos a la hora de seleccionar las que acompañan mejor a cada queso.

Maridaje de queso y cerveza

Queso y cerveza: ¿cuál con cuál?

Lo primordial para maridar queso y cerveza es hacerlo analizando las principales características de cada uno de ellos. Si el queso es muy graso o fuerte una cerveza de alta graduación lo acompañará bien. Pero a la inversa, intentar casar un queso suave con una cerveza fuerte o al revés puede significar que no se pueda apreciar el sabor más ligero.

Con los quesos de oveja una posibilidad es beber una cerveza tostada pero no es la única. Si optas por alguno de los quesos Flor de Esgueva también puedes escoger maridar con una bebida de sabores ahumados o una rubia que con su sabor a cereales y pan puede ser un aperitivo perfecto.

Para el brie las doradas Pilsen encajan bien. Y, si la idea es encontrar la bebida ideal para un queso cheddar buscar matices amargos como en la Pale Ale puede ser lo que necesitas. Y esa misma amargura puede encontrar también su sitio junto a la cremosidad y la astringencia de los quesos azules.

Maridar queso y cerveza

Queso y cerveza: ¿cuándo tomarlo?

La misma lógica que seguimos para maridar queso y cerveza debemos seguirla para ver qué momento es más adecuado para degustar cada uno. Así, los quesos más ligeros y las cervezas más suaves son perfectas para momentos como el aperitivo en el que todavía debemos dejar paso a la comida. Si lo que queremos es algo más contundente y de sabores más recios elegiremos quesos fuertes y cervezas de igual cariz.

¿Estás pensando ya en tu próxima cata de quesos junto a una caña o una jarra de cerveza? No dudes en salir a hacer una ruta de tapas o a degustar una tabla de quesos para hacer tus propios maridajes.

Ahora bien, en cualquiera de estas combinaciones ten en cuenta la graduación de la cerveza que eliges dado que también va a influir en la cata y el maridaje con el queso.

Pero como otra de sus curiosidades llama la atención su gama de cartas a la de vinos hay que sumar la tradicional carta gastronómica y una carta que es exclusivamente de quesos.